jueves, 5 de noviembre de 2015

Tu sonrisa

Tu sonrisa es una furibunda epifanía inescrutable. Una especie de vaho delirante y palpitante. Algo intangible, pero a su vez emocionante. 
Un río apenas perceptible al oído, como recuerdo lejano, separa nuestros labios. Yo, temeroso y mudo, admiro impaciente tu hablar, tu andar, tu mirar. Ardiendo lentamente, mientras las cenizas se dispersan por el aire. Y padezco, mañana tras mañana, cada que desapareces, cada que se termina la jornada. 
Anhelante espero tu cercanía, tu palabra, tu mirada, tu mano, deseoso de tus labios.

martes, 4 de agosto de 2015

MUJER DE HUMO (SOÑÉ QUE TE SOÑÉ)




Soñé que te soñé. Estabas tú, junto a mí, todo transcurría tan normal. Sentados en una banca del parque alimentabas a las aves. El clima era perfecto bajo la sombra. Transcurría pasiblemente el aire entre tus cabellos y empapaba en mi rostro su frescura.
Giraste tu rostro hacía mí <<¿por qué después de tanto tiempo vienes y me buscas? ¿te parece justo? tengo 2 hijos y un marido>> dijo mientras limpiaba con coraje sus lágrimas <<...pero te sigo amando, ...inexorablemente>> sentenciaste.
Me invadió un estupor, quedé mudo. Me dolían sus lágrimas, su manos húmedas, su respirar agitado. El nudo en la garganta ahogó mis palabras. El porta retratos que tenía, de nosotros, calló de mis manos y del susto, me levanté.
El mal sabor, y el resentimiento del sueño estaban aún en mí impregnados. <<¿Qué pasa, amor?>> Era tu voz. Estabas ahí, dándome la espalda, cubierta por la sábana. Era tu olor. No recuerdo cuando fue la última vez que te respiraré. Tomé tu brazo, indudablemente eras tú. Mientras me abracé a ti con todas mis fuerzas, te dije al oído, "nada amor". Cerré los ojos. Entre el sueño y la realidad, reabrí mis ojos, no estabas, pero tu olor estaba impregnado en la habitación. Confié en que estabas por ahí haciendo algo, cuando me invadió un recuerdo, como miles saetas tapando el sol, justo para clavarse en mí "tu y yo jamás habíamos regresado, era un 22 de marzo, y era otro cuerpo, la que abría las ventanas. Tu olor se desvaneció, mujer de humo.

miércoles, 24 de junio de 2015

Muero todas las noches tratando de escribir tu nombre.



Yo no escribo.
Yo muero todas las noches,
tratando de escribir.
Veme aquí, 
con mi últimos suspiros,
escribiendo tu nombre,
rasgándome las vestiduras 
del alma,
sufriendo a solas, 
y callándome tanto. 
Tragándome te quieros
que arden, que queman. 
Me refugio en este mundo indómito, 
sufriendo lo que te amo.
Tú no lo sabes, nunca sabrás
lo que esconde este mundo,
nunca sabrás lo tanto que habitas en mis silencios. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Desde las coordenadas adecuadas

Jamás vi, mujer alguna,
que sonriera como tú.
Que me enredara en su locura,
tanto como en su cordura.
Siempre me posesioné en las coordenadas
adecuadas, para mirarte sin que me miraras.
Pero también para que cuando lo hicieras,
fuese por iniciativa tuya, y me ayudaras a viajar.
Esta vida no sería nada sin esa dosis que me robo de ti.

Mi mitad o mi todo

Mi mitad, o mi todo, no queda ahí,
se deforma o transfigura, 
para bien o para mal...
En una revisión de daños no se vería la diferencia.
Qué más da... 
Que vuele, si tiene alas;
que cante, si tiene voz;
que se arrastre, si ha quedado mutilado;
que coma tierra, si es la única opción.
¡Que quede inmóvil!
Que su respiración sea forzada,
que quede al límite de la vida...
Qué más da...
Que se deforme o se transfigure,
según el silencio, la soledad,
la oscuridad o la realidad,
se lo exija.
¡Qué más da!
Si ya en este cuerpo inerte
el delirio se lo exige...

Escaparé a donde el ruido colma las calles

Mañana escaparé a donde el ruido colma las calles,
donde el silencio se esconde como roedor, entre las grietas.
Me refugiaré bajo la sombra de algún árbol,
y mientras todo asiste deprisa, miraré con desdén.
El hastío hervirá mi sangre. No correré.
(Odio la mezcla entre gente y ruido)
Sembraré mis raíces junto al árbol.
Seguro que él también odia algo.
Evitaré todo contacto con el cielo y el árbol,
sólo miraré cómo se sustrae la prisa.
La miraré convulsionarse, y comerse ella misma.
La sangre, seguro, tambien me hará revolcarme.
En este hastío nos veremos cara a cara, sin cuerpos.

miércoles, 6 de mayo de 2015

...Y ASÍ TE AMO, AUNQUE TÚ NO LO SEPAS



¿Cómo no mirarte si tu cabello
y tu rostro angelical
me hacen girar 
para mirarte,
como dos imanes
ante sus dos polos iguales?

¿Cómo no mirarte?

Viajaría todo el espacio/tiempo que fuese necesario.
para que las fuerzas magnéticas nos unieran.

Ya tu polaridad,
tan distinta a la mía,
nos atraería,
inevitablemente.
No podríamos separarnos.

Uno junto al otro,
como dos locos enamorados,
disfrutaríamos del eclipse,
de la metamorfosis.

Juraríamos a los filósofos
que la utopía existe,
y que somos poseedores de ella.

Inexorable es la verdad:
yo no provoco nada en ti.
Me desmagnetizas
desordenando mis órbitas,
Me quemas como un soplete
al rojo vivo... sin decir palabra alguna.
Mi temor a conquistarte me congela el alma.

...Y así muero,
y vuelvo a nacer,
cuando sin quererlo,
te vuelvo a ver.