miércoles, 7 de agosto de 2013

Me preguntaste ¿dónde quedó el amor?

Llegamos al límite donde nos entendíamos solo en la oscuridad, el amor se fue y cuando regresó nos pareció tan ajeno que luchamos incansablemente por que no entrara en casa, al final la rutina nos termino por separar.  Hoy me preguntas ¿dónde quedó el amor?
-Amor- te respondí con tono poético- si de verdad me amaste alguna vez, ya no existe, mas si nunca me amaste, lo estás empezando hacer.

lunes, 5 de agosto de 2013

Yo te leo y tú me oyes, nos buscamos en lugares equivocados.

Si para algo sirvo es para amarte cuando te vas
odiarte cuando estas,
decirte que te amo con el silencio
y no callarme lo que deberían decir los hechos.
Sin duda no sirvo para amarte de manera
"lógica" como tú lo deseas.
No concuerdo con el tiempo de amarte
no sé demostrarte "eso que siento"
con la voz, pero te he escrito
miles de versos en uno
y un verso que navega en miles,
mas eso a ti no te interesa
me duele que no compartas mis letras
como yo no tus palabras.
Yo te leo y tú me o
yes,
nos buscamos en lugares equivocados. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Epinicios a la muerte. Epíteto a la vida. (Parte I)

Oscuro, todo es oscuro, mas  llega un viento fresco de allá a fuera. Trae colores mágicos, pero esencialmente el azul. Nubes claras entran calladas, intentando, sigilosamente, que no me percate de su presencia. Ah, si supieran que me percato de su esencia rondando por mi cuerpo, seguro que hoy sería más alegre. La realidad es otra, no lo soy. Como lo he mencionado por una rara  razón todo es oscuro, mis ojos no pueden ver más allá de mis parpados, aún no sé por qué.
No sé ni siquiera quién soy y mucho menos donde estoy, pero peor aún no sé porque tengo un deseo tan  frenético por mirar, por observar algo más que no sean estos colores burdos que me proporcionan mis parpados, cansados y pesados. No sé como soy: si gordo o flaco, si me llamo José o Luis, mas sé, o mejor dicho presiento, que he de ser hombre. Esa es mi única sabiduría, poca cierto, no obstante mi corazón no se alegra de eso.
No soy feliz. Llevo bastante tiempo tratando de definirme qué es la alegría, asumo que a de ser el aire, ese azul y fresco aire que entra cada cierto tiempo, en esta, que intuyo, pequeña habitación. Cuando me pongo a analizar todo, imagino que algún día supe todos estos términos que utilizo, para creer que una habitación es una habitación, o que pequeño es pequeño, o que gordo es gordo. Termino por no entenderme y mis ojos se cansan como si estuvieran abiertos hace horas.
Aunque no puedo ver, sé que viajan a mi alrededor cientos de colores mágicos, que tienen alas enormes como el de las águilas y que se mueven lento al ritmo del tic tac. Que de cuando en cuando suspiran largamente, mas no de cansados de su vuelo sino de cansados de la esperanza que en mi depositan, no sé qué quieren que haga con ellos, deduzco que han ya de saber que no veo. Se acercan cada vez más a mí, sin embargo no me tocan, jamás me tocan.
Desde hace una semana que el rojo, el amarillo y el morado han desaparecido al igual que todos, se han ido desvaneciendo uno por uno, pero aún queda el azul, ¡tiene fe en mí! A pesar de que sé que el azul me es fiel estoy triste, cada vez más triste porque sé que de un momento a otro ¡se alejará de mí, como todos! ¡Estúpidos colores, los odio! ¡váyanse al carajo sin mí!   ¡No me lleven, a donde sea que se vayan, con ustedes!

<<¡¿Qué pasa?!  ¡ese color cambia, ya no es como antes! ¿paso exactamente cuando me enoje? No, lo dudo. ¿y si me vuelvo a enojar? pero cómo... Ah sí, lo sé. Le pediré con todo el coraje del mundo que se vaya a la mierda, que no necesito su puto aire fresco ni su color tan insignificante, pero ¿si se aleja de mí y jamás regresa? ¿qué haré en este estado vegetal? no importa hay que arriesgarse.
-Hey tú, maldito azul, vete a la mierda- ¿será suficiente?- tú, si no puedes hacerme ver, aléjate, no vuelvas más>>


martes, 28 de mayo de 2013

Churrinche, tú y yo.

Ya no es lo mismo,
Churrinche,
tú y yo en aquel parque
sin ella.
Ya no revoloteas
ni yo sonrío
como antes,
estos días aquí
tu y yo
esperando verla.
Tu color
ya no es rojo
ni mi sonrisa tan jovial.
Suspiros
después de una mirada
sin éxito,
al igual que las 322 anteriores.
Algo dentro de ti y de mi
muere
pero ella jamás aparece
¡Churinche!
yo sé que tú puedes morir
como aquella vez
que concebiste ser rojo
por medio de Tehuelche,
pero ahora para que ella regrese.
Clava en tu corazón
su ausencia,
quizás así
tú vuelvas a ser rojo
y yo feliz.

Para entender un poco más este poema, leer la leyenda del churrinche acá:
http://www.redargentina.com/faunayflora/aves/Leyenda%20del%20Churrinche.asp

sábado, 13 de abril de 2013

Últimos besos...


Me preguntas que qué ciento al besarte como si fuera la primera vez, sabiendo que será la última.
Con una lágrima corriendo por mi mejilla, tomo tu rostro y te beso.
Catarsis, mi amor, me duele bastante pero me cura, me purifica… te he dado miles de últimos besos… después vuelve a infectarse mi alma y solo espero otro último beso. 

sábado, 9 de marzo de 2013

No hacemos el amor, concluimos el resultado de mirarnos.

No hacemos el amor, concluimos el resultado de mirarnos.


Tu mirada, esa incierta, pero sagaz y juguetona mirada. 
Tus flirteos irresistibles, demandantes de besos, besos apasionados y largos. Tan largos como la noche. ¿Cómo negarme a mirarte o, peor aún, a besarte? No podría. 
Sabía perfectamente que al mirarte, sin duda, encontraría unos labios tiernos y cálidos esperándome. 
Hoy temo a mirarte. Es de día. Un sol radiante que, después del alba, bien cumplía lo prometido. He ahí cuando mi temor crecía. Tus ojos que, al contacto con el sol, tornaban un color mágico. Un brillo único e inigualable. Mi corazón late raudamente, teme el resultado de verte hoy y que, sin poder evitarlo, el sol se refleje en tu rostro. 
¡Oh, mujer, que Dios se apiade de nosotros! Si en el desenfreno de mi pasión al verte, nos convoca el inevitable y tentador pecado de amarnos sin desenfreno.

jueves, 7 de marzo de 2013

Soy malo en esto de la poesía

Soy malo en esto de la poesía
y quizá sea mas de lo que,
de manera exagerada, imagino

busco palabras que describan
como es que logre olvidarte
y, pensándote, olvido que un día deje de amarte
mis labios mueren lentamente porque te necesitan

¡gritan!, exigen inmediatamente tu saliva
y recaigo en la cuenta de que aun te amo
inexorablemente se crea esa quimera
que noche a noche aumenta mi herida

Se que soy malo en la poesía
por que en ella me sigues hiriendo
porque, a pesar de todo, sigo muriendo
porque al fin todo me parece una herejía