miércoles, 6 de agosto de 2014

Amor vegetativo

Lo que esconden tus ojos,
lo esconden mis labios
tras tu mirada.
Es duro declararnos
el amor eternamente efímero
que nos tenemos.
Tememos,
tememos a este amor pasajero.
No quieres ni quiero ser el primero
que muere ahogado en el chapoteadero.
No quiero nadar en un vaso,
no quiero respirar de una bolsa,
no quiero vivir de la muerte,
no quiero ni querré
un amor en estado vegetativo.

¿Quién ama?

¿Quién ama a quién, mujer?
¿Quién odia a quién?
Nos somos indiferentes muchas veces del día.
A veces me gritas, a veces te grito,
pero siempre lo disfrutamos con el dolor entre las heridas.
Jugamos a ignorarnos y a no amarnos
durante segundos interminables.
Duele jugar al súper héroe
cuando te empeñas en ser la villana,
pero duele aún más cambiar los papeles constantemente.

¿Quién ama? ¿¡quién!?

martes, 5 de agosto de 2014

Chaquetas mentales/emocionales

Todo termina en una catarsis emocional fugaz e hiriente. Arde como el fuego y fascinante como una utopía. Eso vivo a diario: me masturbo con utopías que nacen del pasado, juego con el pasado como un tablero de ajedrez, muevo las piezas con inteligencia para poder gritar: "¡jaque mate!" y eyacular en el éxtasis de mi desgracia.  

viernes, 25 de julio de 2014

Sucesos de un día de lluvioso

DE TI


Me ahogué queriendo ver la luna mientras llovía.

So la lluvia, bailo con tu ausencia. Para que te escurras entre mi alma igual que la lluvia entre mi dedos.



CON LOS PIES EN EL TECHO/PISO

Para unos está lloviendo, para otros crecen árboles de agua que mueren en el finito techo

No llueve, ni la lluvia es algo sobrenatural. Sólo es la extensión de la naturaleza de esa tierra fértil denominada nubes, gracias a la creatividad del ser humano, o la necedad, de no querer cambiar a las cosas de nombre.

jueves, 10 de julio de 2014

Un suceso inesperado

Cierto escritor aficionado a las revistas llenas de verborreas literarias, (aunque vacías de lacónicos e inteligentes argumentos) espectáculos e información sobre vidas bastante soporíferas de personajes truhanes, un día tomó la pluma entre sus dedos con gran veracidad y decidió dejarla correr sobre el papel.
Bajo la tenue luz de la luna sonaba el fino sonido de una guitarra acompañada, desafortunadamente, de su partenaire vocal. Dicho personaje era vertiginoso en sus composiciones. Uno de sus más grandes éxitos decía así: "Alguien me puso el dedo, recuperarla no puedo, ya le explique con manzanas durante varias semanas" tenía un gran talento para agrupar gente invidente de sus ojos críticos, no con los que uno mira sin mirar, que por error los lleva bajo la frente y el cerebro.
Escribía una gran novela. Llevaba ya varios años escribiendo esta historia que se basaba en entretener a su lector con sucesos simples y cotidianos. Llegó un día en que se le habían agotado todas sus herramientas posibles para entretener al lector, la historia comenzaba a ser más tediosa de lo que de por sí ya era: cada acto iba desde la grandiosa historia de un gran amor que se veía forzadamente a separarse hasta la ágil idea de la persona que está a punto de morir (me vi forzado a contar el penúltimo capítulo).
Pasaron 3 meses sin poder escribir ninguna línea, ni mucho menos hablar de alguna idea frustrada por plasmar. Una noche calurosa de julio vino a su mente  una brillante idea, el nombre del último capítulo, con el mismo que pondría por título a la gran obra maestra: "Un suceso inesperado".
Sus últimos renglones serían los más descarados dejaría a su público en...


Fin

domingo, 6 de julio de 2014

El inevitable suceso de estar con uno mismo

El problema es que uno no sabe estar con uno mismo, a solas. Quizá uno se cansa de ir a todos lados con la misma persona, con un mismo. Uno se enfada tener que ver mucho con uno mismo: a la hora de comer, caminar, ir al cine, etc., siempre con esa compañía incómoda.

"¡Extra, extra: el chisme de la semana!"

Dice la leyenda que los hombres antes presumían a su novia. Hoy se dice que presumen sus "bonitas" y bien "proporcionadas" amigas de face. Claro, sólo es un pequeño chisme.